EL EFECTO INVERNADERO

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De todas las capas que tiene la atmósfera, sólo en la más baja,  llamada troposfera, hay clima. Esta capa tiene algunas  peculiaridades: en ella está contenida toda el agua atmosférica y,  como la mitad del clima está constituido por la humedad en forma de  nubes, precipitación, heladas, etcétera, en las capas superiores de  la atmósfera no hay clima.

El efecto invernadero es un fenómeno atmosférico natural que  permite mantener la temperatura del planeta, al retener parte de la  energía proveniente del Sol. El aumento de la concentración de  dióxido de carbono (CO2), proveniente del uso de combustibles fósiles, ha provocado la intensificación del fenómeno y el consecuente aumento de la temperatura global, el derretimiento de los hielos polares y el aumento del nivel de los océanos, ya que el  calentamiento mayor se da en las latitudes altas.  Los gases traza (GT) de la atmósfera son numerosos, sobresaliendo  el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O) y los clorofluorocarbonos  (CFCs). El metano es producido principalmente por el ganado y los arrozales; el óxido nitroso, por las bacterias y fertilizantes.

Los CFCs son famosos porque destruyen la capa de ozono (O3) estratosférica, que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta,  como ya se vio, pero también son responsables del efecto  invernadero.  Los GT, en conjunto, están presentes en la atmósfera en una  proporción cien veces menor que el CO2. Sin embargo, la rapidez  con que están aumentando y su eficiencia radiacional son tales, que  producirán un calentamiento similar al causado por el CO2. Es decir,  si la duplicación del CO2 causaría por sí sola un aumento de temperatura de 2° C, todos los GT se incrementarían también, reforzando el calentamiento con dos grados adicionales, resultando, finalmente, en un aumento de temperatura de aproximadamente 4°C.

El vapor de agua, el dióxido de carbono (CO2) y el gas metano forman una capa natural en la atmósfera terrestre que retiene parte de la energía proveniente del Sol. El uso de combustibles fósiles y la deforestación han provocado el aumento de las concentraciones de CO2 y metano, además de otros gases, como el óxido nitroso, los que han incrementado el efecto invernadero.

La superficie de la Tierra es calentada por el Sol. Pero ésta no absorbe toda la energía, sino que refleja parte de ella de regreso hacia la atmósfera.

Alrededor del 70% de la energía solar que llega a la superficie de la Tierra es devuelta al espacio. Pero parte de la radiación infrarroja es retenida por los gases que producen el efecto invernadero, y se queda en la superficie terrestre.

Como resultado del efecto invernadero, la Tierra se mantiene lo suficientemente caliente como para hacer posible la vida sobre el planeta. De no existir ese efecto, las fluctuaciones climáticas serían intolerables. Sin embargo, una pequeña variación en el delicado balance de la temperatura global puede causar estragos. En los últimos 100 años la Tierra ha registrado un aumento de entre 0.4 y 0.8º C en su temperatura promedio.

Los CFCs dañan la capa de ozono y son gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global de la atmósfera, por lo cual es importante evitar su emisión a la atmósfera. El calentamiento global de la atmósfera puede provocar otras alteraciones en nuestro planeta, tal vez la más llamativa es la elevación del nivel del mar, calculada entre 30 centímetros y 1 metro, debido a las siguientes causas:

  1. La fusión parcial de los casquetes polares.
  2. La expansión térmica de los océanos (éstos se dilatan al calentarse).
  3. La explotación masiva de los mantos freáticos (insuficientemente recargados), cuyas aguas finales van a dar al mar.

Por tales motivos, el mar cubriría algunas regiones costeras bajas, provocando pérdida de terrenos cultivados o habitados, también demandaría ajustes en instalaciones portuarias, etcétera. Otras consecuencias climáticas, de gran impacto socioeconómico, son las relativas a la humedad. El aumento de CO2, CFCs y GT producirían, según algunos investigadores, más precipitaciones en ciertos lugares y épocas del año, y menos en otras. Otros efectos del aumento del CO2 son de tipo dinámico, parece que un clima más caliente produce fenómenos meteorológicos más vigorosos.

El impacto potencial es enorme, con predicciones de falta de agua potable, grandes cambios en las condiciones para la producción de alimentos, y un aumento en los índices de mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías y calor.

Los países más pobres, que están peor preparados para enfrentar cambios rápidos, son los que sufrirán las peores consecuencias. Se predice la extinción de animales y plantas, ya que los hábitats cambiarían tan rápido que muchas especies no podrían adaptarse a tiempo.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la salud de millones de personas podría verse amenazada por el aumento de la malaria, la desnutrición y las enfermedades transmitidas por el agua.

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